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PPK-Bonos para salvar a… Wall Street

Por
por Jorge Luis Meléndez Cárdenas/
29/10/2016  El sistema monetario financiero internacional del eje Londres-Wall Street sobrevive de manera artificial, hecho que el presidente Kuczynski no puede ni debe ignorar. Sin embargo, su gobierno ha hipotecado al Perú a ese sistema, con la emisión especulativa de bonos, que según el ministro de Economía, Alfredo Thorne, nos permitirá ahorrar 250 millones de nuevos soles, para destinarlos a proyectos sociales.
El Deutsche Bank, ligado a ese enmarañado sistema, posee tal cantidad de papeles por vencer, que el más mínimo incumplimiento barrería con sus integrantes, todos con apalancamientos estratosféricos.
En la jerga financiera, el apalancamiento o leverage financiero es la capacidad de asimilar créditos sobre el patrimonio. En condiciones normales, una relación de 1 a 1 es de muy alto riesgo para cualquier institución financiera, y relaciones entre 0.5 y 0.8 se consideran riesgosas. Sin embargo, oficialmente, el apalancamiento del Deutsche Bank es de 25 a 1, y según la Federal Deposit Insurence Corporation (FDIC) es de 37 a 1. Y la mayor parte de su endeudamiento es con bancos de “primera categoría”, de Estados Unidos y la Unión Europea.
Para salvar al sistema, el FMI ha estado aplicando tres medidas: 1) inyección de más dinero a tasas de interés negativas; 2) aumento del gasto del gobierno, vía la llamada “emisión cuantitativa”, de moneda sin respaldo real; y 3) reformas estructurales (eufemismo de medidas antilaborales). Es decir, lo está haciendo más explosivo.
La única salida real a esta crisis, en el caso de Estados Unidos, son las cuatro leyes del “Plan LaRouche”: 1) reinstalar la ley Glass-Steagall; 2) regresar por entero al banco nacional hamiltoniano; 3) instalar un sistema federal de crédito dirigido a generar empleos de alta productividad, para aumentar la productividad de la economía física, y el nivel de vida personal y familiar; y 4) adoptar un programa económico revolucionario de impulso a la energía de fusión.
Hacia esto marcha hoy la región euroasiática, con China y Rusia liderando el proceso de construcción de un Nuevo Paradigma, con naciones soberanas libres de los grilletes de la geopolítica, en un mundo en el que todas ganan.
A sumarse a este proceso se invitó a PPK en su reciente viaje a China, días después de la cumbre del G20. Pero prefiere defender hasta las últimas consecuencias al sistema al que pertenece desde sus inicios como funcionario del BCR y el Banco Mundial, y como especulador financiero. Dar “carne a los tiburones ya desfallecientes de la banca especulativa internacional” es su divisa. En esto coincide con Macri y Temer.
No se puede entender de otra manera la cuantiosa emisión de bonos. Ni la urgente necesidad de liquidez que habría dejado como herencia el gobierno de Humala, permite justificarla. La única explicación posible es que PPK y su gobierno han optado por la especulación, servir al sistema financiero internacional y sacrificar a nuestra población, mediante varios paquetes de bonos, como se está viendo.
La operación ha sido oscura, silenciosa y veloz. Suma entre 10.25 y 13 mil millones de dólares. Gatoencerrado.net la estima en 6 mil millones en dólares más 22,495 millones en nuevos soles. Para el diario La Razón, es “… una exitosa transacción de administración de pasivos, refinanciando… deuda en dólares y soles, por [unos] 10,250 millones de dólares, según el ministro de Economía Alfredo Thorne”.
En condiciones normales, una emisión de bonos sirve para realizar obras físicas, pero en este caso se trata de pura extracción de liquidez. A los compradores se les ofrece pagar una tasa de 6.375% anual durante 12 años, y más en algunos casos. Si todos fueran a 12 años, el gobierno peruano deberá desembolsar casi el 75% del valor total de las emisiones, más el pago del principal. Si el sistema se mantuviera vivo, para entonces habría que renovarlos y estaríamos ante lo que el Ing. Alembert Pacora define como “bonos por reparaciones de guerra” o “pagos de deuda perpetuos”.
Este es el Plan B de Thorne, resultado de los viajes de PPK a Estados Unidos, en plena campaña electoral y después de su viaje a China. Hoy el Frente Amplio y otros que lo pusieron en el gobierno, se rasgan las vestiduras, cuando sabían o debían haber sabido que se estaban aliando a un hombre de Wall Street y la City de Londres.
Según Gatoenecerrado.net, las comisiones ascienden a “… 5%, de las cuales el 3% recibe el banco colocador y el 2% adicional [es] para los bancos que participen en la venta de los bonos globales del Perú; en otras palabras, hay 650 millones para repartir entre los banqueros”. Pingües ganancias a intermediarios financieros, a cambio de prolongar en 12 o más años los plazos de pago de deuda anterior
Se ignora qué procedimientos ha usado el gobierno para elegir a los operadores, pero el colocador es el BBVA Continental y como asesores financieros figuran una de sus filiales (BBVA Securites Inc), el británico HSBC Securities Inc. y el Merryl Lynch, Pierce, Fenner & Smith Incorporated.
Y para poner la “tapa al pomo”, el asesor legal externo es el bufete de NY Simpson Thacher & Bartlett LLP, y el asesor legal interno el estudio jurídico “Lazo, De Romaña & Gagliuffi Abogados”, uno de cuyos socios principales es Ivo Gagliuffi, actual presidente de Indecopi.
Mientras el Ejecutivo negociaba las facultades extraordinarias con el Congreso, nos estaba imponiendo el Plan B. Por si fuera poco, entre estas facultades logró introducir tres puntos coherentes con su aplicación.
Uno, tratamiento preferencial para el mercado de valores. En el Perú, donde todas las empresas productivas pagan impuestos, no existe razón para que no los pague la especulación financiera. Si se aplica la “tasa Tobin” —impuesto a las transacciones financieras—, con menos del 1% de impuestos por transacción, se recaudaría mucho más que los 250 millones de nuevos soles que refiere el ministro Thorne.
Dos, solicitud de amnistía para la repatriación de capitales, sin especificar su tipo; si son producto de la economía negra o son disponibilidades históricas.
Tres, imposición del acceso de nuevos bancos al mercado peruano, garantizando los derechos constitucionales, aunque todavía no se indica a cuáles.
Y, para que no quepa duda, como último punto ha enviado al Congreso la “bomba” que nos dejó el gobierno de Humala, la aprobación del TPP, que perturbará las actuales relaciones comerciales con China. Por todos lados se ve especulación.
Entre tanto, el gobierno pone reparos mil a la construcción del ferrocarril bioceánico, a un megaproyecto directamente relacionado con el desarrollo de la economía física que el país tanto necesita para su desarrollo. Que es muy caro, que podría generar daños ecológicos, que no sería rentable porque se regresaría sin carga al Brasil, etc. Puros peros a un megaproyecto que China ha ofrecido financiar en su totalidad, a una vía que con solo el transporte de soya desde Brasil se paga en poco tiempo. Sin contar con que podemos exportarle fosfatos de Bayóvar y generar un gran corredor de desarrollo, que dé pie a la construcción de nuevas ciudades y al florecimiento de otras como Pucallpa, que podría albergar al menos a dos millones de habitantes, con empleo productivo para todos.
Ante la inminente explosión del sistema financiero internacional, mucho peor que el crack de 1929, nuestra única alternativa programática debe ser coherente con la que entonces aplicó con tanto éxito el presidente F. D. Roosevelt en EUA. Pero, entre salvar al pueblo peruano, o al insalvable sistema financiero internacional, PPK prefiere lo último.

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Opinión

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