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Ollanta Humala, un Fracaso Político que Preocupa.

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Ollanta Humala se erige como presidente, gracias al ambiente continental del progresismo que se daba en la mayoría de países de américa del sur, gobiernos que aprovecharon en algunos casos para nacionalizar lo que en la década del 90 se había privatizado, en otros para corregir sus cartas magnas poniendo al ciudadano antes que el capital. El Perú no fue ajeno a ese sentimiento, colectivos sociales desde el 2006 obtuvieron el voto mayoritario de las elecciones y en el 2011 convirtieron a Humala en presidente.

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Derrota en las Calles.

Ese gran capital popular de las calles lamentablemente se empezó a hacer agua apenas al cuarto mes,

al cambiar la forma de gobernar inclinándose abiertamente por el modelo neoliberal. Gobernar bajo esta nueva forma era mantener el nivel de inversiones extractivas a todo costo, esto generó el conflicto Conga en Cajamarca con cinco muertos, violencia social con caracteres similares en Espinar – Cusco, hechos que pasaron la factura no a las empresas mineras o al modelo económico, sino a presidente Humala. La lucha de estas poblaciones hizo ver al país, que el presidente no era el mismo que habían visto como candidato.

Continuó así con el piloto automático neoliberal por los tres años siguientes, hasta que se vino la baja de precios de los minerales, sus consejeros ministeriales y la presión mediática orquestada por los grupos de poder le hicieron poner en agenda una serie de incentivos a favor de la empresa privada para la supuesta reactivación, entre ellas la rebaja del impuesto a la renta de 30 a 28% y la flexibilización de la legislación laboral para trabajadores comprendidos entre los 18 y 24 años, conocida como ley Pulpin. Este último punto enfrentó a Humala, con los jóvenes, siendo el triunfo para la masa juvenil que logró la derogatoria de esa ley tras cinco multitudinarias movilizaciones sociales. Humala prácticamente quedo sin apoyo social, esta vez en las zonas urbanas del país, teniendo como epicentro a la capital Lima.

Luego, unos meses más tarde estallaría el conflicto minero Tía María en el Valle del Tambo-Arequipa, cuya represión fue a tal punto que la policía disparaba a matar, causando más de tres agricultores muertos, establecimiento del estado de emergencia, propagación de la protesta provincial, a lo regional e incluso alcanzó el nivel macro regional; teniendo incluso llamar la atención al gobierno desde las Naciones Unidas por su nivel represivo. Este hecho terminó por sepultar políticamente en las calles al presidente.

Después de estos tres hechos Humala quedó como un huérfano, si masas en la calle, y con la una Derecha que no lo quiere ni como a entenado, pese a que el mandatario se fajó en cada uno de estos tres conflictos, tratando de ganarse el cariño de los poderosos.

Derrota Política.

En paralelo a su derrota en las calles, Humala que empezó con 46 congresistas era derrotado desde cada terreno que la oposición congresal ganaba, como era la comisión de Ética que se comía uno a uno a sus congresistas, seguido de la comisión Martin Belaunde, que viene siendo usada políticamente con fines electorales. Hoy 26 de julio del 2015 se da otra derrota, esta vez de más trascendencia que las dos anteriores, el arrebato de la presidencia del congreso de la república, poder clave para la marcha del ejecutivo, y del mantenimiento de sus políticas de gobierno.

El quinto año Humala tendrá que afrontar su gobierno sin osarse a mayor cambio brusco, portándose bonito, sin sobre saltos de querer parase, en suma tendremos más que un presidente un rehén maniatado.

Lo preocupante de esta situación de falta de pericia, sapiencia, astucia para tamaño cargo; es que da paso a que los astutos, los vivazos usen este cargo con fines subalternos en este periodo electoral que se avecina; dañando así a la ya frágil democracia.

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Politica

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