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Lula Da Silva se perfila como favorito para las presidenciales Brasil 2018

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09/06/2016 Pese al golpe y al ataque mediático, el expresidente mantiene primer lugar en intención de votos según encuestas. Situación que no logra Michel Temer.
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Aunque la campaña mediática en su contra y el golpe contra la presidenta Dilma Rousseff sigan su curso, el expresidente Lula Da Silva lidera todas las proyecciones de intención de voto para las elecciones presidenciales de 2018, de acuerdo con una encuesta publicada en Brasil este miércoles.

En los últimos meses, Lula ha manifestado su deseo de optar por la Jefatura de Estado, en aras de continuar la batalla social y económica a favor de los sectores más desposeídos. Pese a que dijo estar en edad de jubilarse, comentó que cuenta con la vitalidad necesaria para presentarse en los próximos comicios presidenciales.

Durante su gobierno, que inició en el año 2003,  se crearon más de 15 millones de puestos de trabajo y disminuyó la pobreza al sumarse 40 millones de brasileños a la clase media.

Se crearon programas sociales como Hambre Cero, Bolsa de Familia, Luz para Todos y Agricultura Familiar.  Estos permitieron un aumento de la renta per cápita, el acceso de la población más pobre a bienes y el fortalecimiento del mercado interno. Logros que se ven empañados con los recortes de la actual gestión y que en definitiva peligran si la derecha logra su propósito de sacar a la presidenta por medio del golpe parlamentario.

Lula estabilizó la economía brasileña y la hizo crecer en un promedio de 4,1 por ciento anual. Canceló toda la deuda del país con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y redujo la tasa de desempleo que estaba en 10,5 por ciento en diciembre de 2002 al 5,7 por ciento en noviembre de 2010.

Su plan de bancarizar a la población humilde fue clave. En tan solo un año, 45 millones de brasileros tenían cuentas bancarias activas, lo que colaboró con la segunda estrategia del presidente: no dejarles a intermediarios la administración ni la entrega de estos recursos públicos.

Además, la erradicación del hambre fue prioridad durante su mandato, de tal manera que creó el Ministerio de Desarrollo Social y del Combate contra el Hambre. En seis años, la desnutrición de Brasil se redujo un 73 por ciento y la mortalidad infantil un 45 por ciento.

Tras dos lapsos presidenciales consecutivos, Lula dejó el cargo con el índice de popularidad más alto de la historia de Brasil: un 87 por ciento y con un gran apoyo y respeto por parte de la comunidad internacional.

El actual presidente interino de Brasil, Michel Temer, ocupa el quinto lugar de intención de voto y perdería ante cualquier candidato si se presentase en las elecciones de 2018.

Temer apenas alcanza una tasa de aprobación personal del 33,8  por ciento, mientras que el índice de reprobación es del 40,4  por ciento.

Su gobierno queda peor evaluado, pues apenas el 11,3  por ciento de los encuestados lo aprueba, mientras que un 28 por ciento tiene opinión negativa y un 30 por ciento lo considera regular

La mayoría de los brasileños considera que no ha habido mejoras, sino retrocesos en el país desde la llegada de Temer como presidente interino.

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Latino America

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