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La inteligencia: o la entrenamos o la perdemos

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Así como es necesario mantener un cuerpo sano mediante el ejercicio, también es crucial afinar y potenciar nuestras capacidades cognitivas.

Andrea Rodríguez Burbano

07/05/2017 Nuestro cerebro tiene una característica única: es moldeable, sin importar la edad que tengamos.

Al ser un órgano flexible, todos los conocimientos que adquirimos lo alimentan día a día, en un fenómeno conocido como neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar como resultado de la conducta.

Este mismo fenómeno nos permite aprender nuevas habilidades a cualquier edad, lo que parecía imposible hace 40 años.

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Por ejemplo, los investigadores consideraban que los cambios en la estructura cerebral únicamente podían tener lugar durante la infancia, lo que, a su vez, significaba que en la edad adulta las estructuras cerebrales eran imperturbables.

Hoy en día, hay evidencias claras de que el cerebro continúa creando nuevas conexiones neuronales y alterando las ya existentes con el propósito de adaptarse a nuevas experiencias. Aunque este concepto está claro, lo que aún no se determina con precisión es ¿dónde se ubica la inteligencia y qué es lo que la determina? Por lo pronto se ha constatado que la inteligencia general está cimentada en la comunicación eficaz entre un conjunto de regiones específicas de ambos hemisferios cerebrales.

Eso significa que, en lugar de alojarse en una única estructura, la inteligencia está localizada en una red de regiones en ambos lados del cerebro.

Cuando se asume que el cerebro es moldeable, también se constata que tiene una considerable capacidad de adaptación y, sobre todo, que las redes neuronales se expanden y fortalecen por medio de experiencias de aprendizaje.

Al ser así, la inteligencia es susceptible de trabajarse y desarrollarse. De hecho, una persona puede incrementar su inteligencia mediante entrenamiento continuo.

Hay terapeutas que afirman que los ejercicios para la memoria y el entrenamiento de las funciones cognitivas son beneficiosos para mantener nuestro cerebro joven y sano.

Al mismo tiempo se ha comprobado que el entrenamiento adecuado y un estilo de vida sano permiten conseguirlo.

En la actualidad pueden encontrarse juegos para entrenar el cerebro. Aunque su eficacia aún no ha podido ser comprobada desde el punto de vista científico, quienes los ponen en práctica afirman sentirse muy satisfechos de los resultados y de los cambios que se han producido en sus vidas.

Uno de los programas más conocidos encaminados a este tema se denomina Unobrain y pone en manos del usuario la posibilidad de conseguir un supercerebro gracias a una combinación de juegos para desarrollar la inteligencia. Unobrain es el primer club en línea de Brain Fitness del mundo.

El concepto Brain Fitness se basa en establecer hábitos de vida cerebro-saludables mediante el entrenamiento cerebral, el control del estrés, la neuronutrición y el ejercicio físico.

Este método ofrece, además, un entrenamiento cerebral diseñado por un grupo de neuropsicólogos en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid.

El entrenamiento neurocognitivo ofrece todas las herramientas que los individuos requieren para poder analizar con rapidez las relaciones entre los hechos, hallar el mejor camino para afrontar las diferentes y cambiantes condiciones que se presentan y tomar decisiones en forma acertada. ¿Cómo se mide el coeficiente intelectual?

Carla Torres, especialista en estudios del cerebro, indica que desde que se planteó la idea de medir con un número el coeficiente intelectual existe un gran debate sobre los límites de esta medida. Además, más allá de la forma en que se mida la inteligencia, su valor promedio aumentó, de manera constante, desde que se empezó a medir en 1930. En otras palabras, una persona de 20 años hoy es, en promedio, más inteligente que una persona de 20 años en los 70, que a su vez es más inteligente que una de 20 en la década de los 50 y así en adelante. A esto se denomina efecto Flynn, en honor al investigador James Flynn, profesor neozelandés que observó este hecho por primera vez. El efecto Flynn se encarga de evaluar la subida continua de las puntuaciones de coeficiente intelectual, un efecto observado en la mayor parte del mundo, aunque con unas tasas de crecimiento que varían de manera significativa. Además, según Flynn, los seres humanos han mejorado su capacidad para categorizar conceptos y el reconocimiento de normas abstractas.

De acuerdo con este planteamiento, las mujeres son más inteligentes que los hombres. Así, por ejemplo, el coeficiente intelectual de las mujeres ha crecido a mayor ritmo que el de los hombres en los últimos años. Algunas de las causas podrían ser que ellas cumplen con mayor número de tareas y que se esfuerzan más por superar las desventajas del pasado. Por otro lado, el coeficiente intelectual de las mujeres había permanecido, en promedio, hasta 5 puntos por detrás de los hombres, lo que llevó a muchos psicólogos a pensar que se debería a diferencias genéticas.

 

Hay investigadores que indican que la inteligencia es un atributo que se basa en ‘usarla o perderla’, por lo que es necesario ejercitarla constantemente. “No puedes hacer un juego mental por 10 minutos y esperar ser más listo por el resto de tu vida”, dice Susanne Jaeggi, de la Universidad de Michigan. Salud cerebral Para mejorar nuestras capacidades cognitivas es necesario retar al cerebro a hacer una actividad difícil, como aprender un nuevo idioma.

Una neuronutrición es clave a la hora de ejercitar el cerebro. Para ello se recomienda un menú configurable basado en una serie de reglas que persiguen cuidar la salud del órgano, por ejemplo, los alimentos que contienen hierro, ácido fólico y ácidos omega 3, como es el caso del DHA (ácido docosahexaenoico). (I)

Fuente: www.eltelegrafo.com.ec

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