banner

La desigualdad social que traba a la Patria Soberana

Por

Por Manuel Dammert Ego Aguirre(*)

21/07/2016  Cercano el 28 de Julio y tras la compleja elección del nuevo gobierno de PPK, en un escenario político de tres mitades (dos variantes neoliberales, el Fujimorismo y los PPkausas;  y la izquierda progresista del Frenteamplismo), es decisivo pensar con horizonte histórico los actuales desafíos  y posibilidades del Perú como Nación. Para ello es muy útil apreciarlo desde la perspectiva de la desigualdad social ante el reclamo de ciudadanía, como lo plantea el libro de Contreras-Incio-López-Mazeo-Mendoza (CILMM) sobre la distribución de ingresos en el Perú (PUCP, 2015). Este proceso es el de los desafíos de  la patria para forjar un futuro soberano democrático, a puertas del Bicentenario y las amenazas de la República Plutocrática (ver Desafíos históricos del Bicentenario, M.Dammert).

El ciclo neoliberal fue impuesto por la dictadura fujimorista en 1992, y ha atravesado varios periodos. El denominado “milagro peruano”, atado a la exportación de materias primas, se ha acentuado estos años,  al punto que su forma de acumulación está en la desigualdad social y en la precarización de la vida y de la naturaleza. CILMM señalan que el Perú de hoy es un país tan desigual como el de 1975. Y uno de los de mayor desigualdad en el mundo.

Señalan que el Estado Republicano, solo ha logrado superar la brecha político social (república en una sociedad de siervos y esclavos), al anularse la esclavitud y hacerse la reforma agraria. Pero, es innegable, que  se reproducen sus bases con la mayoritaria precariedad laboral y de la vida. Demuestran que en el Estado no se han superado las brechas étnico-raciales y la territorial. Enfatiza que el Estado en el Perú “en sus diversas formas (oligárquico, populista y neoliberal) no ha podido superar, con la política impositiva ni con los gastos sociales, las desigualdades que la economía genera”. Precisa: “solo la ciudanía efectiva y el movimiento sindical clasista han logrado amainar parcialmente dicha desigualdad”.

Los estudios confirman que la desigualdad social no se ha alterado en sus niveles de largo plazo. El Gini (coeficiente de medición) de 2010 es exactamente igual al de 1980: 0,60. Y las reducciones parciales, son precarias, como lo padece la mayoría social, incluyendo a las ilusiones de las precarias “nuevas clases medias”. Una nación supeditada a los ingresos de actividades extractivas, sin elevación de capacidades sociales y productivas, reducida la patria a mercado sin nación ni democracia ciudadana, se sostiene precarizando más la vida social, el trabajo, la madre tierra y a la propia República. Este es el desafío que debe afrontar el Perú. Y es el reclamo que crece, con Túpac Amaru, Mariátegui y los luchadores por la ciudadanía plena, para afirmar, en el Bicentenario, la Patria Hermosa Soberana.

(*)   Congresista reelecto del Frente Amplio

Share This:

Article Categories:
Opinión

Comentarios

-

Menu Title