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Guerra con Chile (1881). Galería de Fotos post Batallas de Lima (San Juan 13ENE y Miraflores15ENE)

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15/01/2017  Entre el 13 y el 15 de enero se cumple un aniversario más de una fecha aciaga para la capital y para el país.

Jorge Basadre (1968-70, VIII: 311-314)

El número de los muertos entre los jefes peruanos llegó a ser extraordinario. En San Juan del 13 de enero perecieron siete coroneles, entre ellos dos comandantes generales, tres jefes de batallón y un edecán del Dictador; siete teniente-coroneles; un número elevado a más del doble de sargentos mayores y, cuando menos, una cuarta parte de los oficiales subalternos.

En Miraflores la proporción de bajas fue mayor: diez coroneles entre ellos cuatro primeros jefes de batallón y un número igual de tenientes coroneles. Los tres generales que ejercían mando resultaron heridos. No expresa satisfacción el general Pedro Silva, jefe del Estado Mayor peruano, en su parte oficial, acerca de la conducta de la tropa en San Juan, salvo las que mandaron Iglesias y Recavarren. Ricardo Palma en una carta a Piérola afirma que en San Juan, batallones enteros arrojaron sus armas sin quemar una cápsula y fugaron y lo atribuye a que eran indios (8 de febrero de 1881).

En cambio, en Miraflores, la Reserva, formada por los vecinos de la capital, se batió heroicamente, singularizándose el batallón Nº 6, cuyos jefes primero y segundo Narciso de la Colina y el lambayecano Natalio Sánchez murieron; el Guarnición de Marina casi exterminado como se ha visto, con su jefe Juan Fanning; el Guardia Chalaca con su jefe el capitán de Fragata Carlos Arrieta también victimado.

Entre los muertos caídos en las dos batallas libradas a las puertas de Lima contáronse, además, Reynaldo de Vivanco y Juan Castilla, los dos hijos de los grandes caudillos. También los comandantes generales de sendas divisiones el puneño Buenaventura Aguirre y el ayacuchano Domingo Ayarza, este último de tan meritoria actuación pocos años antes en Chanchamayo; y José González, subjefe de la primera división de reserva, conocido por su porfiada defensa del Palacio de Pezet en 1865. Asimismo, cabe mencionar en la lista de las víctimas de estas infaustas jornadas a otros jefes militares como Pablo Arguedas, el autor del motín contra la Convención Nacional de 1857, Joaquín Bernal, Juan M. Montero Rosas, edecán de Piérola, José E. Chariarse, Julián Arias y Aragüez, hermano del héroe de Arica, José Díaz, Máximo Isaac Abril, antiguo prefecto que servía como edecán del Senado y combatió aunque estaba enfermo con pulmonía.

Entre los civiles uniformados estuvieron Narciso de la Colina, abogado, ex diplomático y constructor de ferrocarriles en Tarapacá; Manuel Pino, vocal jubilado de las Cortes Superiores de Puno y Lima y ex Rector de la Universidad de Puno, prefecto y diputado; los jueces de letras de Tumbes e Iquique, José Manuel Irribaren y José Félix Olcay; el secretario de la Junta Central de Ingenieros, Francisco Ugarriza; el contador del Tribunal Mayor de Cuentas, Natalio Sánchez, ya mencionado; el oficial mayor de la Cámara de Diputados José María Hernando, de Huanta, sobrino del general Iguaín, llamado por José María Químper el “puritano liberal”; Francisco Javier Fernández, también empleado de aquella Cámara que dejó diez hijos huérfanos; los dos hermanos Adolfo y Luis de La Jara, uno empleado de la Aduana y el otro empleado de banco, los dos hermanos de los Heros, Ramón y Ambrosio, el primero oficial mayor del Ministerio de Gobierno; Francisco Seguín, de sesenta años jefe de sección en la misma oficina; José María Seguín de 18 años; Manuel María Seguín, su hermano paterno; Samuel Márquez, ex cónsul en Chile y hermano de José Arnaldo; Francisco Javier Retes, dueño de una cuantiosa fortuna, voluntario del Huáscar, prisionero en Angamos y combatiente en San Juan; Pablo Bermúdez; Ramón Dañino; comerciantes como Mariano Pastor Sevilla; Manuel Roncavero, Enrique Barrón, Bartolomé Trujillo, Emilio Cavenecia, José G. Rodríguez, Ismael Escobar; profesor del Colegio de Guadalupe; la Universidad y la Escuela de Ingenieros; Saturnino del Castillo que enseñaba en varios planteles de Lima, era autor de difundidas obras didácticas y rindió su existencia vivando al Perú; periodista como Mariano Arredondo Lugo, cronista de La Opinión Nacional y Carlos Amézaga, cronista de La Patria; J. Enrique del Campo; presidente de la Sociedad de Artesanos; el tipógrafo Manuel Díaz, el obrero Juan Olmos; el empleado del ferrocarril trasandino Fernando Terán; el mecánico César Lund.

De la generación más nueva sucumbieron, entre otros muchos, Enrique y Augusto Bolognesi, hijos del héroe de Arica; José Andrés Torres Paz, el joven chiclayano legendario en el Perú que había paseado el estandarte carolino entre el humo y el estruendo de San Francisco y de Tarapacá, de Tacna y de San Juan; Enrique Lembcke que dejó a su tierna novia destinada a seguirlo loca a la tumba; el adolescente Carlos Fernán González Larrañaga; Felipe Valle Riestra y Latorre, articulista inteligente de La Opinión Nacional que a los veintidós años llevó la espada enarbolada por su tío político Guisse y probó ser digno de ella; Hernando de Lavalle y Pardo, veintidós años, hijo del diplomático cuya gestión intentó detener la guerra y más tarde celebró la paz; Toribio Seminario, de diecisiete años, muerto con su hermano Alberto de dieciocho, abrazados a la bandera; Juan Alfaro y Arias, alumno de Letras y de Ciencias Políticas y contador del Huáscar el 8 de octubre de 1879; Genaro Numa Llana y Marchena, combatiente en las dos batallas; niños como Alejandro Tirado, Grimaldo Amézaga, que sólo contaba quince años y era hermano de Carlos Germán, presente en Miraflores; Biviano Paredes; huaracino de dieciséis años, Emilio Sandoval, de catorce años y Manuel Bonilla de trece. Otro de los muertos en San Juan fue, a los veintidós años, con el grado de sargento mayor Enrique Delhorme que, siendo niño, se distinguió en el combate del 2 de mayo de 1866 en el Callao, por lo cual el Congreso, mediante la resolución de 18 de noviembre de 1868, le concedió una beca en uno de los colegios del Estado y una pensión mensual.

Símbolo del heroísmo de los cabitos, alumnos de la Escuela de Clases, fue Braulio Badani Suárez, muerto en Miraflores, herido en San Juan después de haber hecho las campañas del sur.

Al año y once meses de haber sido herido en la batalla de Miraflores falleció el general Ramón Vargas Machuca que había combatido como soldado en esa acción.

Uno de los dramas de las viudas después de San Juan fue el de Domitila Olavegoya de Vivanco, casada con Reynaldo de Vivanco, famosa por su belleza, por su fortuna y por su alcurnia. Domitila Olavegoya encargó que buscaran el cadáver de su esposo, hijo único del general Manuel Ignacio de Vivanco. Fue hallado en la misma fecha del fallecimiento de su madre, Manuela Iriarte de Olavegoya, muchos días después de la batalla.

CHORRILLOS DESPUÉS DE LAS ATROCIDADES CHILENAS
Chorrillos en enero de 1881, tras la masacre, saqueo y destrucción perpetrados por los genocidas chilenos
Los criminales de guerra chilenos masacraron a la población de Chorrillos. Asaltaron, saquearon, incendiaron y destruyeron este famoso balneario de América del Sur, el cual quedó en las condiciones que se aprecian en la fotografía.
Plaza e Iglesia de Chorrillos destruídos por los invasores chilenos, enero de 1881
 
Calle Lima reducida a escombros por los invasores chilenos, enero de 1881
 
Destrucción en la Calle El Pellizco (hoy Bolognesi)
 
Calle Lima reducida a escombros por los invasores chilenos, enero de 1881
Malecón de Chorrillos destruído por los invasores chilenos, enero de 1881
 
Malecón de Chorrillos destruído por los invasores chilenos, enero de 1881
 
Malecón de Chorrillos destruído por los invasores chilenos, enero de 1881
 
Monumento a Cristóbal Colón decapitado por la barbarie chilena, enero de 1881. Estaba ubicado en las Cuatro Esquinas de Chorrillos. 
Rancho de propiedad del presidente José Antonio Pezet arrasado por los genocidas chilenos, enero de 1881
 
Rancho Derteano arrasado por los invasores chilenos, enero de 1881
 
Rancho Derteano arrasado por los invasores chilenos, enero de 1881
 
Escombros de una calle de Chorrillos ocasionados por los invasores chilenos, enero de 1881

 

Calle de Chorrillos reducida a escombros por los invasores chilenos, enero de 1881

 

Otro ángulo de la destrucción cometida por los invasores chilenos en la calle Lima, enero de 1881

 

Escombros de una calle de Chorrillos ocasionados por los invasores chilenos, enero de 1881
 
Escombros de una calle de Chorrillos ocasionados por los invasores chilenos, enero de 1881
Escombros de una calle de Chorrillos ocasionados por los invasores chilenos, enero de 1881
 
 Escombros de una calle de Chorrillos ocasionados por los invasores chilenos, enero de 1881
 
Chorrillos en  escombros, destrucción originada por las bestias chilenas, enero de 1881
Bajada a los Baños de Chorrillos, enero de 1881
 
Ferrocarril inclinado de Chorrillos (Funicular)
  Invasores chilenos tras la Batalla de San Juan
 
 Invasores chilenos tras la Batalla de San Juan
 

Ingreso a Lima

Entrada_del_ejército_chileno_a_Lima_(1881)
Foto: 17/01/1881 el Invasor chileno rumbo a la plaza de armas vía el Jirón de la Unión
Palacio_de_Gobierno_del_Perú_(1881)
Foto: Enero de  1881 El ejercito invasor iza la bandera chilena en Palacio  de gobierno de Perú
bandera_chilena_en_palacio

Foto: Enero de  1881 El ejercito invasor iza la bandera chilena en Palacio  de gobierno de Perú

 

  • Referencias :
    Basadre, Jorge. 1968-70. Historia de la República del Perú. 6ta. Ed., Tomo VIII, Lima: Editorial Universitaria.
  • Blog César Vásquez Bazán

https://cavb.blogspot.pe/2011/12/chorrillos-destruido-en-enero-de-1881.html

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