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Élites empresariales locales e intereses extranjeros estarían tras de actos de violencia en Nicaragua

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nica

02/06/2018  En noviembre del 2016 fue elegido presidente Daniel Ortega,  representante del Frente Sandinista de Liberación Nacional, partido político de izquierda, quien  obtuvo el 72.1%, enfrentando hoy una des estabilización cuyo origen estaría en las  cúpulas empresarial nicaragüense y los intereses de factores externos estarían detrás de la violencia desestabilizadora y la agenda golpista en el país.

 Desde el 18 de abril la violencia de grupos radicales ha dejado decenas de muertos y heridos en Nicaragua, así como pérdidas materiales que superan los 233 millones de dólares, alrededor del 1.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de la nación.

La violencia opositora inició bajo el argumento de protestar contra la reforma del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), ante lo cual el Gobierno de Daniel Ortega derogó la medida y llamó al diálogo. Sin embargo, los actos vandálicos continuaron en busca de la desestabilización del país.

Tras reportarse los primeros asesinatos como resultado de la violencia, el Gobierno de Ortega condenó los crímenes de odio y exigió iniciar una investigación. Asimismo, denunció una campaña mediática de la derecha local, financiada desde el exterior.

El 22 de abril el Gobierno nicaragüense convocó a un diálogo nacional, con la Conferencia Episcopal como testigo y mediadora. Este se instala el 16 de mayo con la participación del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, representantes de la empresa privada, sectores de la sociedad civil y estudiantes.

Sin embargo, el diálogo fue suspendido por falta de consenso entre las partes y se retomó el 28 de mayo. Durante todo este tiempo, la violencia opositora no ha cesado pese a la exigencia por la paz que hace gran parte de la población nicaragüense.

Paralelo a los actos vandálicos se han realizado múltiples movilizaciones en Managua y otras partes del país para exigir la paz y el diálogo.

Este 30 de mayo, miles de madres nicaragüenses marcharon en apoyo a la paz y en rechazo a los asesinatos durante la violencia en las calles.

“En Nicaragua no hay una insurrección popular contra el Gobierno, sino, por el contrario, la resistencia de todo el pueblo sandinista y no sandinista, contra un proyecto diseñado por y para las élites financieras y poderosos sectores de los Estados Unidos con el apoyo de sectores también poderosos de la Unión Europea”, reiteró Capelán.

La mano externa detrás de la violencia

“Sectores de la élite de poder estadounidense y europea” intervienen en las protestas opositoras, asevera Capelán. El motivo detrás de esto sería la posición geoestratégica del país, el cual “une América del Norte con América del Sur, además de permitir el paso del Mar Caribe al Océano Pacífico”.

De este modo, para controlar a Centroamérica, “Nicaragua debe mantenerse pobre y en guerra”, señala Capelán. En contraste, durante el Gobierno sandinista de Ortega, el 70 por ciento de la población pasó a la categoría de no pobre, mientras que la pobreza general descendió de 42,5 por ciento a 29,6 por ciento entre 2009 y 2014.

Además, la tasa de desempleo se ubicó en 6,0 por ciento en 2015; 6,2 por ciento en 2016; y 6,1 por ciento en 2017. La inversión social abarca el 60 por ciento del presupuesto nacional.

Entre 1990 y 2014 la población subalimentada pasó de 50,5 por ciento a un 16 por ciento, según la FAO. Mientras que la Unesco anunció que en 2009 la tasa de analfabetismo era menor al 5 por ciento.

Capelán, en su artículo, también apunta a la Agencia Sueca Internacional de Cooperación al Desarrollo, que “desde hace décadas financia redes antisandinistas en Nicaragua”.

‘Nica Act’ y las élites locales financieras

La iniciativa de ley ‘Nica Act’ fue aprobada el año pasado por la cámara baja del Congreso de Estados Unidos (EE.UU.), la cual busca bloquear “los préstamos de instituciones financieras internacionales al gobierno de Nicaragua”. Esta es rechazada ampliamente por la población nicaragüense.

‘Nica Act’ surgió luego de que el presidente Ortega exigiera a Washington el pago la indemnización de 17.000 millones de dólares sentenciada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya en 1986, por el papel de la nación norteamericana en “actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua”.

La exigencia de Ortega ante EE.UU. y su rechazo a la injerencia pone en riesgo los intereses de las cúpulas empresariales de Nicaragua: Perder sus fuentes de financiamiento internacional.

“La cúpula empresarial (en Nicaragua) está compuesta por individuos vinculados a las finanzas internacionales, las empresas transnacionales o la mafia gerencial de las organizaciones de empresarios”, explica Capelán.

“A esos grupos les tiene sin cuidado que Nicaragua sea destruida por una guerra, ellos tienen sus fondos de cobertura y sus sueldos de las multinacionales tras los cuales escudarse. Por ejemplo, Michael Healey, actual vocero de los fascistas insurrectos es un simple empleado de un ingenio propiedad de capitales colombianos. Asimismo, José Adán Aguerri, presidente de COSEP no posee empresa alguna aparte del propio COSEP. La familia Pellas, que durante la Revolución de los 80s declaró la huelga económica al Gobierno Sandinista y trasladó todo su dinero a los paraísos fiscales desde los que se dedicó a la especulación financiera, vio aumentar su poder e influencia con la guerra que desangró al país”, dice Capelán en su artículo.

Analogías entre las protestas de Nicaragua y Venezuela:

1. Violencia extrema y uso de artefactos caseros

A través de las redes sociales se convocaron a plantones en distintos puntos de diferentes ciudades de Nicaragua.

Estos “plantones” mutaron hacia protestas violentas en las que los manifestantes utilizaron armas de fuego no convencionales contra las fuerzas de seguridad y se ejecutaron saqueos a comercios.

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Tanto los grupos armados en Nicaragua como en Venezuela, los que protagonizaron las llamadas guarimbas en 2014 y 2017 que dejaron 172 fallecidos y miles de heridos, utilizaron armas similares, esto difumina la línea entre una protesta pacífica de estudiantes universitarios y el uso de tácticas de subversión y guerra urbana.

 

Grupo armado, Venezuela. Fuente: Misión Verdad.

2. Difusión de rumores a través de las redes sociales

Grupos vinculados a la extrema derecha en Nicaragua y al sector empresarial iniciaron una campaña de rumores sobre el uso de armas químicas en ese país centroamericano.

En Venezuela se dió un uso similar a las redes sociales al acusar al presidente Nicolás Maduro de utilizar armas químicas como “en Siria”, acusación utilizada para atraer la atención de la prensa internacional sobre Venezuela.

David Smolansky, para 2017 alcalde del municipio El Hatillo de Caracas y dirigente del partido opositor Voluntad Popular, advirtió a la comunidad internacional sobre el supuesto uso de armas químicas por parte de los cuerpos de seguridad del Estado venezolano contra las manifestaciones opositoras.

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En ese entonces, año 2017, se acusaba al Gobierno de Siria de llevar a cabo un ataque químico, montaje hecho por EE.UU. para justificar varios bombardeos en el país árabe.

3. Daños a la propiedad pública y privada

Grupos armados vinculados a la derecha nicaragüense saquearon varios locales de electrodomésticos y dañaron hospitales y centros educativos.

A esto los conspiradores de la embajada gringa en #Nicaragua @USEmbNicaragua llaman “protestas pacificas”, vean: https://twitter.com/USEmbNicaragua/status/987436923919720448 

En Venezuela el año pasado grupos armados incendiaron y atacaron edificaciones como la Dirección Ejecutiva de la Magistratura del Tribunal Supremo de Justicia, quemaron unidades de transporte público mientras yacían personas adentro, dañaron bibliotecas y hospitales como el Materno Infantil Hugo Chávez, ubicado en la zona de El Valle, en la ciudad capital de Caracas.

Materno Infantil Hugo Chávez, Caracas. Fuente: La Radio del Sur.

4. Uso de personajes relacionados con el mundo del espectáculo

Artistas venezolanos respaldaron la campaña de la derecha en redes sociales como parte de una estrategia propagandística que oxigenó la violencia callejera.

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La Miss Nicaragua 2018, Adriana Paniagua y otros personajes de la industria del entretenimiento apoyaron las protestas utilizando la etiqueta #sosnicaragua.

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5. Uso de los fallecidos como símbolos de “lucha”

Las listas de fenecidos pintadas con tiza sobre el pavimento de Nicaragua son parecidas a las escritas en Venezuela durante las guarimbas de 2017.

Estas listas nombran a estudiantes, miembros de cuerpos de seguridad, trabajadores, activistas políticos, entre otros, pero no mencionan las causas de sus muertes trasladando así todo el peso de la violencia a los Gobiernos.

Los nombres de los fallecidos son utilizados para maquillar las protestas de “lucha no violenta” y vender a la prensa internacional un producto de consumo.

 ¿Está Estados Unidos detrás de las protestas en Nicaragua?

Analistas como Sandino Asturias, Adolfo Pastrán y Ernesto Wong coincidieron en que las protestas violentas en Nicaragua forman parte de la estrategia conocida como golpe blando impulsado por el Pentágono.

“En las protestas participan los grupos que perdieron ante el presidente Daniel Ortega, hay un grupo que opta por la vía violenta, el Imperio de nutre de ese pequeño porcentaje para llevar a cabo sus acciones terroristas”, aseguró el politólogo Ernesto Wong, en entrevista con teleSUR.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/nicaragua-desestabilizacion-factores-externos-elites-derecha-20180531-0022.html

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Latino America

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