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El FBI espió a García Marquez durante 24 años

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Por:  SERGIO GÓMEZ MASERI

07/009/2015  “En caso que García Márquez ingrese a Estados Unidos, el FBI debe ser avisado de inmediato”. Con esa orden, firmada en 1961, el Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) de EE. UU. inició lo que fueron más de dos décadas de un discreto pero constante espionaje al nobel colombiano.

Así por lo menos consta en una serie de documentos producidos por esta misma agencia, que fueron revelados esta semana tras una demanda interpuesta por el diario estadounidense The Washington Post.

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De acuerdo con este diario, la instrucción de seguir al nobel habría llegado directamente de Edgar J. Hoover, el mítico director del FBI que se hizo famoso por su implacable persecución de todo lo que oliera a comunismo.

El rastreo a García Márquez se inició ese mismo año, cuando el escritor se instaló en Nueva York junto a su esposa, Mercedes, y su hijo Rodrigo (de apenas 2 años) con el propósito de establecer una filial de la agencia cubana de noticias Prensa Latina.

Aunque en las páginas desclasificadas por el FBI no queda claro por qué el Buró puso sus ojos en el colombiano, sí es posible deducir que fueron sus posiciones de izquierda y su amistad con el líder cubano Fidel Castro lo que prendió las alarmas entre las autoridades de EE. UU.

Según Rodrigo García Barcha, si bien desconocía que el FBI había estado espiando a su padre, la noticia no lo sorprendió. “Teniendo en cuenta que este colombiano estaba en Nueva York para abrir una agencia de prensa cubana, lo inusual habría sido que no lo espiaran”, dijo al Washington Post García Barcha, hoy productor de cine y residente en Los Angeles.

De acuerdo con García Barcha, el nobel varias veces le contó que por esa época se sintió perseguido cuando iba camino a su casa después de la jornada laboral, pero siempre pensó que se trataba del exilio cubano en EE. UU. o de la CIA.

Y la ironía, dice el productor, es que a su padre lo botaron de Prensa Latina porque no lo consideraban lo suficientemente radical.

“Mi padre no era un comunista de carné. De hecho, había publicado algunos artículos sobre sus viajes a países socialistas y sus análisis eran mixtos. Así que no lo consideraban (dentro del régimen cubano) un verdadero comunista y por eso perdió ese trabajo”.

Entre las primeras notas que hay en el dossier de Gabo en el FBI figuran los 200 dólares que pagó en el Hotel Webster de Manhattan para costear un primer mes de arrendamiento. Además, hay una evaluación en la que el FBI concluye que Prensa Latina es una agencia penetrada por “comunistas o pro comunistas”.

Y también sale a relucir que el FBI consultó a por lo menos nueve fuentes para mantenerse al tanto de los movimientos del nobel durante sus días en Nueva York.

El archivo incluye otra entrada en la que, al parecer, un agente vigiló a García Márquez mientras este cubría el juicio de un cubano acusado de asesinato y luego una de burla de Gabo, pues pudo entender poco del proceso dado su precario inglés.

De esa época la última anotación del FBI sostiene que Márquez y su familia abordaron un bus de la empresa Greyhound que los llevaría hasta la frontera con México, donde les perdieron la pista.

En su conjunto, el archivo hecho público presenta muy poco material original y su grueso lo componen perfiles realizados por medios de EE. UU. cuando García Márquez ya había saltado a la fama.

Tan precario es que, por momentos, el FBI hasta confundió su nombre de pila con José (segundo nombre de García Márquez, pero que nunca utilizó) y, ante la ausencia de fotos originales, decidieron sacarle una fotocopia a la contraportada de uno de sus libros para ilustrar la carpeta.

Curiosamente, el espionaje continuó incluso después de que Gabo ganase el premio Nobel de literatura en 1982, cuando ya era reconocido en el mundo entero.

Oficialmente, el seguimiento concluyó en 1985, pero sin que se mencionen las razones para suspenderlo. Aún así, dice el Washington Post, el FBI mantiene en secreto otras 140 páginas del dossier de Gabo que podrían aclarar algunos de los interrogantes.

García Márquez, por supuesto, no fue el primero ni el último escritor o artista que estuvo bajo la lupa de Hoover. Ernest Hemingway, John Steinbeck y Norman Mailer, entre muchos otros, también fueron vigilados en su momento.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington.

Fuente: http://www.eltiempo.com/mundo/ee-uu-y-canada/fbi-espio-a-gabo-durante-24-anos/16342715

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