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Convidados de piedra

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(26/12/2016)La danza de tijeras, los zapateos y huaylias, son bailes que tienen un ancestro común de hace aproximadamente unos 450 años, el “taki onqoy”, movimiento de carácter político religioso surgido tras la conquista, como una manera de mostrar el rechazo a la nueva religión cristiana que se imponía desde el virreinato.

El taki onqoy, hoy conocida como atipanakuy o danza de tijeras, era y en algunos casos aun es una danza de invocación a sus anteriores dioses, que se practica  en huacas, templos incas y en la punta de los cerros considerados apus. Es por ello que durante la colonia la práctica de estos bailes estuvo prohibida y perseguida, al grado de calificarlos como “layqas”(brujos), “supaykuna”(diablos), satanización que se extendió hasta la república, disminuyendo en algún grado,  después  del presidente Velasco Alvarado y del escritor Jose Maria Arguedas, personajes que reivindicaron estas danzas.

Video: Festejos del Niño Jesús en Vilcashuaman-Ayacucho

 Desde hace algunas décadas, en los pueblos de los andes peruanos los participantes de estas danzas al no tener un espacio en el calendario festivo del país, que dicho sea de paso es eminentemente católico, trataron de una y otra forma de compenetrarse en una u otra festividad a lo largo del año, siendo la más resaltante la del 25 de diciembre con motivo de la adoración del niño Jesús; sin embargo por parte de la religión católica el trazo de una línea siempre estuvo clara, solo pueden hacer sus adoraciones en el atrio de la iglesia, espacio exterior de la puerta de la iglesia para afuera.
En suma los católicos andinos que buscan integrarse en los festejos del nacimiento del niño, que realizan mediante “huaylias” o “danzas de tijeras”, siguen siendo considerados “convidados de piedra” (1) en el calendario de festividades del país.
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1. El termino “convidado de piedra”, aparece originalmente en una obra literaria en Sevilla España, refiriendo a una estatua de un sepulcro que a manera de mofa había sido invitado a una cena. En la actualidad se usa esta frase para aquellos que en una reunión, no intervienen en ella y pasan desapercibidos o son ignorados por los anfitriones.

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Cultura

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