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Argentino Vucetich padre de la Dactiloscopía

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26/12/2017 Las huellas digitales son un elemento indispensable para resolver crímenes o identificar personas. Sputnik te cuenta la historia de Juan Vucetich, el argentino que desarrolló el primer método efectivo para reconocer delincuentes a partir de sus rastros dactilares.

Hoy en día, las marcas que dejan las yemas de los dedos permiten abrir puertas, marcar el horario de entrada al trabajo o incluso desbloquear un teléfono móvil. Se trata de una característica única e irrepetible de cada persona, por lo que su uso en la criminalística se ha consolidado hace más de un siglo.

En la edad antigua ya se había observado que el dibujo en la punta de los dedos era diferente para cada persona. Sin embargo, no existía ningún método científico para identificar individuos a través del rastro de sus manos: recién a fines del siglo XIX se desarrollaron maneras para hacerlo de manera fidedigna.

Probablemente, los detectives e investigadores de hoy le deban mucho a Juan Vucetich, un argentino de origen croata, que desarrolló un sistema revolucionario que facilitó las tareas policiales y llevó tras las rejas a los responsables de miles —tal vez millones— de crímenes en todo el mundo.

Un sistema pionero

Nacido en la región de Dalmacia (Croacia), Vucetich llegó a Argentina en 1882. El joven inmigrante se nacionalizó argentino y comenzó a prestar servicio en la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Al iniciar su carrera, el detective estaba en conocimiento de la obra del británico Francis Galton, que había propuesto una serie de al menos 40 atributos para reconocer huellas digitales.

En base a la observación y bajo encargo de las autoridades policiales, Vucetich perfeccionó las ideas de Galton. Simplificó sus postulados y esquematizó cuatro familias de huellas, con casi un centenar de rasgos propios. Las ideas del argentino volvieron más fiable el sistema y en 1891 la Provincia de Buenos Aires estableció un registro dactiloscópico, el primero del mundo.

El primer asesinato resuelto por huellas digitales

Al año siguiente, esta base de datos y el conocimiento desarrollado por Vucetich permitió resolver el primer crimen del mundo gracias a las huellas dactilares. Se trató del asesinato de dos niños en la localidad costera de Necochea, en el sur de la Provincia de Buenos Aires. Su madre, Francisca Rojas, había responsabilizado del terrible crimen a su vecino, Pedro Ramón Velázquez.

l acusado negó rotundamente la autoría de la masacre. Rojas, que presentaba un corte en el cuello realizado supuestamente por Velázquez, sostenía férreamente su denuncia. La policía encontró una huella sangrienta en el lugar del crimen y las cotejó con las del presunto autor. El resultado fue negativo.

Los detectives compararon el registro obtenido con las huellas de Rojas. El resultado fue sorprendente: ante las pruebas científicas, la mujer reconoció ser la asesina de sus hijos, motivada por razones pasionales con el hombre a quien acusaba. Este episodio pasó así a los anales de la historia de la criminalística.

El mismo año de este episodio (1892), Francis Galton publicó un volumen con sus postulados, por lo que el estudio de las huellas cobró un nuevo impulso en Gran Bretaña e incluso en la India, en aquel entonces bajo control imperial del Reino Unido. El inglés había sido el primero en determinar que incluso los gemelos idénticos tenían distintas huellas.

Posteriormente, Vucetich siguió perfeccionando su hallazgo y en 1904 se consolidó el Sistema Dactiloscópico Argentino, que sentaba las bases para el reconocimiento de las huellas digitales en base a determinados atributos. El método se empleó en distintas partes del mundo con algunas variantes y comenzó a utilizarse de rutina en los documentos de identidad. Las autoridades contaban así con registros biométricos de la población.

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